Guía de Dublín
Dublín es pequeña, verde y llena de historias: la antiquísima biblioteca del Trinity College con el Libro de Kells, hileras georgianas de ladrillo con puertas de colores, el rojo barrio de pubs de Temple Bar, el oro negro de Guinness y el río Liffey con su blanco puente Ha'penny. Rutas listas para dos días te llevan del centro histórico a Guinness, Kilmainham y al enorme Phoenix Park, sin planear nada.
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Dos rutas te llevan a pie por Dublín: del Trinity College con el Book of Kells por Grafton Street y St Stephen's Green hasta el castillo de Dublín, las catedrales y el barrio de pubs Temple Bar (10 paradas, aprox. 3,5 km), y hasta la Guinness Storehouse, la cárcel de Kilmainham y el vasto Phoenix Park (3 paradas, aprox. 3,5 km). Los imprescindibles:
Trinity y el casco antiguo
Del histórico Trinity College con el Libro de Kells y el Long Room, por la animada Grafton Street al verde St Stephen's Green y al National Museum con su oro celta. Luego al Dublin Castle, a la vieja Christ Church Cathedral y a la St Patrick's Cathedral, por el rojo barrio de pubs Temple Bar y sobre el blanco puente Ha'penny hasta el Spire de O'Connell Street.
- Trinity College & Book of Kells – El recorrido empieza en el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda (1592), cuyos patios empedrados forman una isla de calma en plena ciudad. En la vieja biblioteca está el Libro de Kells, un evangeliario iluminado hacia el año 800 con una destreza increíble. Sobre él se extiende el Long Room: 65 metros de estanterías bajo una bóveda de cañón, flanqueadas por bustos de mármol; una biblioteca de película.
- Grafton Street – La Grafton Street es la calle comercial más animada de Dublín, una zona peatonal de grandes almacenes, cafés y boutiques donde músicos callejeros tocan de la mañana a la noche; aquí empezaron figuras como Glen Hansard. En el extremo superior, la estatua de Molly Malone recuerda la canción que todo dublinés conoce.
- St Stephen's Green – Al final de la Grafton Street se abre St Stephen's Green, un parque victoriano de 1880 para respirar: parterres cuidados, un lago con patos, avenidas sombreadas y monumentos entre árboles añejos. Los dublineses ocupan el césped a la mínima de sol para la pausa del almuerzo; un oasis verde en pleno centro.
- Museo Nacional (Arqueología) – El National Museum of Ireland, sección de Arqueología, es un plato fuerte y además gratuito. En una espléndida rotonda victoriana se guardan los tesoros de oro celta de Irlanda, broches de filigrana como el de Tara, el cáliz de Ardagh, y en la penumbra los impactantes cuerpos del pantano de la Edad del Hierro, conservados en la turba. Una mirada honda al pasado remoto de Irlanda.
- Castillo de Dublín – El Dublin Castle fue durante más de 700 años el centro del dominio inglés en Irlanda, hasta que en 1922 se entregó al nuevo Estado irlandés. Desde el patio georgiano, de acceso gratuito, la visita lleva a los suntuosos State Apartments y a la capilla. Bajo tierra puedes ver incluso restos de la vieja fortificación vikinga que dio nombre al lugar.
- Catedral de Christ Church – La Christ Church Cathedral es la más antigua de las dos catedrales de Dublín, fundada por los vikingos en el siglo XI y reconstruida en piedra en el XII. Bajo la nave está una de las mayores criptas medievales de las islas británicas: un bosque de pilares redondos donde se guardan tesoros, estatuas antiguas y, como curiosa mascota, un gato y una rata momificados.
- Catedral de San Patricio – La St Patrick's Cathedral es la catedral nacional de Irlanda y, con 91 metros de largo, la mayor iglesia del país, fundada donde, según la leyenda, san Patricio bautizaba a los fieles. Dentro, mucho recuerda a Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver, que fue deán aquí y está enterrado. Alrededor, un bonito parque invita a quedarse.
- Temple Bar – Temple Bar es el barrio más famoso de Dublín: un laberinto de callejas empedradas lleno de pubs de fachadas rojo intenso, de los que desde el mediodía retumba la música en directo. El homónimo The Temple Bar, con su frente rojo brillante, es el motivo más fotografiado de la ciudad. Bonito de ver y siempre animado; eso sí, una pinta aquí cuesta bastante más que en otros sitios.
- Ha'penny Bridge – El puente Ha'penny de 1816 es el más famoso de Dublín: un grácil arco blanco de hierro fundido, solo para peatones, sobre el Liffey. Debe su nombre al medio penique de peaje que antaño se pagaba para cruzar. Desde el arco se mira río arriba y abajo hacia las hileras georgianas de ambas orillas; una estampa clásica de Dublín.
- The Spire (O'Connell Street) – En la orilla norte del Liffey, en la ancha O'Connell Street, el Spire se clava en el cielo: una aguja de acero inoxidable de 120 metros, finísima, de 2003, que se estrecha hacia arriba y brilla plateada al sol. Se alza donde antaño estuvo la columna de Nelson, volada con explosivos, y es hoy el punto de encuentro del norte de la ciudad; un buen cierre para el primer día.
Guinness, Kilmainham y Phoenix Park
El segundo día va al oeste de la ciudad: siete plantas de cultura cervecera en el Guinness Storehouse, con pinta gratis en la Gravity Bar sobre Dublín, luego al sobrecogedor Kilmainham Gaol, lugar clave de la independencia irlandesa, y para cerrar al enorme Phoenix Park, con gamos, la cruz papal y la residencia presidencial.
- Guinness Storehouse – El segundo día empieza en el Guinness Storehouse, en el histórico recinto cervecero de St James's Gate, donde la cerveza negra se elabora desde 1759. Siete plantas con forma de vaso de pinta gigante recorren la historia de la malta, el lúpulo y la publicidad, muestran el tirado perfecto y terminan arriba, en la acristalada Gravity Bar, con una pinta gratis y vistas de 360 grados sobre todo Dublín.
- Cárcel de Kilmainham – Kilmainham Gaol es uno de los monumentos más impactantes de Irlanda: una antigua cárcel de 1796 que albergó a presos políticos durante generaciones. Tras el Alzamiento de Pascua de 1916, aquí fueron ejecutados sus líderes, lo que encendió de veras el movimiento independentista irlandés. La visita por las frías celdas y el luminoso ala este victoriana cala hondo; las entradas suelen agotarse con semanas de antelación.
- Phoenix Park – Para cerrar, el Phoenix Park, con más de 700 hectáreas uno de los mayores parques urbanos de Europa, más del doble que Central Park. Por sus amplias praderas deambula una manada libre de gamos y, en el centro, se alza la enorme cruz papal. Aquí están también la residencia del presidente de Irlanda y el zoo. Lo mejor es recorrerlo en bici de alquiler; un cierre verde y amplio de los dos días.
Llegar y moverte
Dublín se recorre bien a pie; para los destinos más alejados están el tranvía Luas (líneas verde y roja), los autobuses y el tren costero DART. Lo más flexible es la Leap Card, válida en todos los transportes y más barata que los billetes sueltos. Ojo: se conduce por la izquierda, mira primero a la derecha al cruzar. Se paga en euros. Y lo esencial: una buena pinta de Guinness necesita su tiempo de tirado; tómala en un pub de verdad, mejor con música en directo.
Salir y vida nocturna
Bares en azoteas
- Sophie's at The Dean – En la azotea del Dean Hotel, en Harcourt Street, está Sophie's, un rooftop acristalado con restaurante y una de las mejores vistas sobre los tejados de Dublín; especialmente mágico cuando de noche se encienden las luces.
Zonas de marcha
- Temple Bar – El empedrado Temple Bar, en la orilla sur del Liffey, es el barrio de ocio más conocido de Dublín: fachadas rojas de pub, música en directo en cada esquina y callejas llenas hasta tarde. Con encanto, pero turístico; las pintas aquí son bastante más caras, unas calles más allá pagas menos.
- Camden & Wexford Street – Algo más al sur, por Camden y Wexford Street, sale la propia gente de Dublín: una sucesión de pubs tradicionales, bares de música en directo y clubes, más joven, más auténtico y más barato que Temple Bar; aquí bebe la ciudad, no el autobús turístico.
Comer y restaurantes
- The Brazen Head – El Brazen Head, cerca de Christ Church, está considerado el pub más antiguo de Irlanda, fundado en 1198. Bajo vigas bajas sirve contundentes clásicos irlandeses como Irish stew y ternera en Guinness, con música tradicional en directo casi cada noche en el patio; acogedor, cálido y auténtico.
- The Winding Stair – Junto al puente Ha'penny, sobre una vieja librería, The Winding Stair sirve cocina irlandesa moderna con productos regionales: pescado, caza y quesos de granja, con vistas por altos ventanales al Liffey. Pequeño, cálido y muy solicitado; se recomienda reservar.
Bares y clubs
- Whelan's – Whelan's, en Wexford Street, es una leyenda de Dublín: desde los años 80, escenario de cantautores emergentes y consagrados, bandas de rock y folk, con noches de club en la sala trasera. Si buscas el alma de la música en directo de Dublín, es aquí, hasta bien entrada la noche.
Escenario y conciertos
- Bord Gáis Energy Theatre – En Grand Canal Dock se alza el gran teatro de musicales y espectáculos de Dublín, un edificio reluciente de Daniel Libeskind: musicales internacionales, ballet, ópera y conciertos en el mayor escenario de Irlanda, con el moderno paisaje portuario alrededor.